El hilo
Por qué insistimos en este orden
Un negocio chico no necesita un método de consultora grande. Necesita que alguien se siente con las planillas, haga las preguntas incómodas y deje por escrito lo que se va a hacer. Por eso el recorrido es lineal. Si saltáramos al “trabajo” sin diagnóstico, terminaríamos empujando soluciones que vos no pediste. Si saltáramos el cierre, el cambio se diluiría a las pocas semanas, cuando el mostrador vuelve a pedir toda la atención.
Tomamos seis proyectos por trimestre. Esa cifra no se negocia porque es la que nos deja tiempo para leer de verdad, para devolver un mensaje en 48 horas hábiles y para escribir un documento que se entienda sin nosotros al lado. Si el cupo está completo, te lo decimos en la primera respuesta y te ofrecemos la fecha más próxima. Preferimos que esperes a que el trabajo salga apurado.
Primer encuentro
Noventa minutos, sin cargo, en Humboldt 1550, en tu espacio o por videollamada. Escuchamos cómo está armado el negocio, cuántas personas hay, qué números tenés a mano y qué te desvela esta semana. Nosotros contamos cómo trabajamos, qué no hacemos y si el encargo entra en el cupo. Salís con una lista de lo que haría falta juntar para el siguiente tramo, aunque después no sigas.
Lectura
Pedimos ventas, compras, extractos, listados y horarios. No hace falta que estén prolijos ni en un sistema caro. Los ordenamos, marcamos huecos y armamos una primera lectura de costos, precios y caja. Si falta un dato, te avisamos para qué lo necesitamos. Este tramo suele llevar una o dos semanas, según lo que llegue.
Diagnóstico
Te entregamos un documento: qué vimos, dónde se pierde plata o tiempo, y tres o cuatro movimientos posibles, con esfuerzo estimado. Junto con el texto va un presupuesto cerrado, con fechas y entregables. Recién cuando lo aceptás arranca el trabajo. El diagnóstico te queda. Podés usarlo con nosotros o por tu cuenta, sin condiciones raras.
Trabajo
Según el encargo, armamos fichas de costo, tablas de precio, caja a noventa días, rutinas de equipo, compras o el expediente para un pedido de financiamiento. Nos vemos con una frecuencia acordada —casi siempre cada quince días— y cada avance queda en una carpeta que controlás vos. Si aparece un tema nuevo, se cotiza aparte. No agrandamos el alcance en silencio.
Cierre
A los sesenta días de terminar volvemos sobre lo acordado. Miramos qué se aplicó, qué se trabó y qué conviene corregir. Es una conversación corta, incluida en el presupuesto original. Después el encargo queda cerrado. Si más adelante querés otro tramo, se evalúa como un proyecto nuevo y entra otra vez en el cupo del trimestre.